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Desayunar dátiles “Dedos de la luz” en medio del palmeral. La leyenda dice que comer 7 dátiles equivalen a una pastilla de viagra. Buena terapia que ha de servir para enviar a paseo la cita con el siquiatra. Túnez ayuda a descubrir ese eficaz remedio: excelente y divertida terapia que Tozeur pone a alcance del bolsillo modesto. Túnez es la solución para olvidarse de las largas e inútiles sesiones de diván. Un fin de semana se aprovecha como una vida. Atrás dejamos el ritmo vertiginoso de la gran ciudad. A 2 horas de casa, nos topamos con el paraíso. Y sin saberlo. Empieza la aventura.

Amanecer en el oasis. Con la primera luz recuperas sonidos de antaño: gallos que despiertan, asnos que rebuznan. El sol se filtra por los ventanales del hotel, muy chic, muy francés. Es la vida en el palmeral. Plano corto: Verde, muy verde que contrasta con las inmensidades ocres del lejano contraplano. Pura fantasía. Alquimia perfecta de colores y luces. El misterio del desierto. Cada mañana, al despuntar el primer sol, Nassim arrea sus tres hembras camello a que beban agua en la cercana cascada. Esta ceremonia la viene repitiendo desde hace 23 años. Rutina creativa y cambiante. La luz del sol nos va a sorprender: cada mañana en Túnez es diferente. Milagro.

Que fácil es refugiarse entre las ondulantes dunas de Lariguette. Toda la magia del cine se desvela en el horizonte. George Lucas optó por el cartón piedra para construir el lejano poblado, donde el héroe de aquella generación, Darth Vader, aprendió a vislumbrar su galáctico futuro. Nos fascina la arqueología futurista, concebida como vida efímera y diseñada por creativos “made in Hollywood” para que millones de fans no se pierdan plano de Stars War. El desierto acoge y abriga el poblado de cartón piedra para regocijo de los turistas que un día se conmovieron con la epopeya de la ciencia ficción. La gloria pasa, pero el adobe queda en la soledad del desierto. Desnudo.