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El búfalo de agua está considerado como un miembro más de la familia vietnamita. Muy apreciado por la gente del medio rural, es un bóvido obrero, abnegado, dócil y obediente. La denominación científica es Bubalus bubalis. Se trata de un animal muy corpulento, que destaca por su fuerza y que llega facilmente a medir 1,80 metros de altura y sobrepasar los 1.200 kilos de puro músculo. La cornamenta impresiona y es muy característica porque las astas crecen hacia atrás y las puntas están muy separadas, a 1,20 metros de distancia entre sí.

Se conoce como búfalo de agua por su afición a remojarse y a chapotear en sus rústicos jacuzzi de aguas ennegrecidas donde disfrutar de un baño tras la dura jornada de trabajo en el campo. Es una pieza imprescindible para los agricultores durante las tareas de laboreo en los arrozales vietnamitas, gracias a que sus grandes pezuñas no se hunden en el fango. Son máquinas para currar y arrastrar los rústicos arados de madera. También es usado como animal de carga y transporte.

En la actualidad se calcula que en Asia viven 140 millones de ejemplares por lo que no puede considerarse una especie en extinción. En Vietnam, también es usan como diversión, a pesar de las quejas de algunos animalistas. Los combates entre machos búfalos atraen a miles de campesinos que animan a sus favoritos mientras embisten con su aparatosa cornamenta.

Tuan, el niño de 12 años de la foto que no le quita ojo al fotógrafo, tiene una sagrada obligación cuando llega el final de la jornada: lavar y asear a su pareja de búfalos en la charca de la aldea. Grandes pajarracos negros aguardan pacientemente a culminar el proceso, picoteando sobre sus lomos para eliminar los insectos parásitos, adheridos a la piel del sufrido rumiante. www.serculoinquieto.com