Hay lugares que deben verse desde lo alto. Subiendo estrechas escaleras de caracol,
remontando pisos en ascensor a velocidad supersónica o trepando cual cabra montesa. Se trata de ganar suficiente altura para divisar largo, desafiar el vértigo y otear el horizonte. La vida desde la nube -no iCloud- tiene otro sentido.
Pero para mi desdicha, siento pánico a las alturas. Me tiemblan las piernas solo con asomarme al mirador. Soy incapaz de mirar hacia abajo. Me marea el vacío y revolotean las mariposas en mi estómago. Y aún así, he intentado y conseguido subir a miradores de infarto…que felizmente no he sufrido. La postal de hoy corresponde a las torres Petronas, de Kuala Lumpur, acabadas en 1997 para convertirse desde entonces en el icono de Malasia.
Los turistas somos muy aficionados a los datos inútiles. Aquí va un rosario de curiosidades que, aviso de navegantes, se olvidan en un plis-plas. Sus 88 plantas y 452 metros de alltura las convirtieron durante unos años en el techo del mundo (hoy no están ni entre los 10 primeros del ranking); los cimientos tienen 120 metros de profundidad; se emplearon 13.000 metros cúbicos de hormigón y 65.000 de acero inoxidable. El peso total es 300.000 toneladas que equivaldrian a 45.000 elefantes. Cuenta con 32.000 ventanas y con los 77.000 metros cuadrados de paneles de vidrio empleados, cubriríamos 10 Camps Nou. Para limpiar los cristales hay que trabajar 5 meses. En la planta 41 y 42 se construyó el Sky Bridge, un puente que las une. Funcionan 78 ascensores que en escasos segundos te descargan en la planta 86 donde hay un observatorio. Para subirlas a pie, sería necesaria una escalera de 2.187 escalones. El padre del proyecto fue el arquitecto argentino César Pelli, autor también de la Torre Iberdrola (165 metros) en Bilbao, la Torre Sevilla (178m) y la Torre de Cristal Madrid (249m)
El plano de planta de las torres fue concebido con la estrella islámica de ocho puntos y las cinco secciones de cada rascacielos están destinadas a representar los cinco pilares del Islam, religión dominante en Malasia. Por si después de recibir esta postal, decidieras visitarla, el tour cuesta 30 euros y son propiedad de la Corporación Nacional de Petróleo de Malasia. La película “La Trampa” con Sean Connery y Catherine Zeta-Jones nos ofrece escenas cardíacas.
(Ver en https://www.youtube.com/watch?v=FGfYYPRj4yU&feature=emb_logo )
No acaba aquí esta muestra de periodismo de altura. Volveremos a los retos de vértigo con nuevas postales y nuevos pánicos. (www.serculoinquieto.com)
