San José es la capital de Costa Rica, país pequeño de tamaño y grande de corazón. Población de 5 millones, 5 lenguas índigenas más el español y una extensión de 50.000 kilometros cuadrados (casi comola CA de Aragón). Durante años el vuelo diario de Iberia que la unía con Madrid era conocido como el de “todos los santos” porque hacía escala en Santo Domingo, San Salvador y en San José como destino final. Costa Rica es hoy un ejemplo de compromiso con la defensa de la naturaleza que ha convertido su eslogan turístico “Pura vida” en una proclama medioambientalista.
A 50 kilómetros de la capital tica, encontrará el viajero un paraje natural de los que emocionan, capaz de derramar una lagrimita. Se trata del Parque Nacional de Poas que cuenta con un volcán que le da nombre, con un cráter de casi 500 metros de diámetro que acoge un lago de aguas teñidas de verde esmeralda ( no se trata de metáfora alguna sino que se debe a la fuerte presencia de ácido sulfúrico en sus aguas). Las fumarolas y pequeñas erupciones son aliciente y destino de aventura para los visitantes que trepan hasta la cima. La masa de agua almacenada en el cráter, con el subsuelo en punto ardiente, se proyecta en forma de gigantescos geiseres en un insólito ballet de agua, nubes, goats de vapor y arco iris.
Entre los personajes más populares y de perfil más atractivo, excluido el exportero del Real Madrid Keylor Navas, sobresale un prohombre, considerado héroe nacional: Pepe Figueres, oficialmente José María Hipólito Figueres Ferrer, presidente que fue de Costa Rica durante varios años. Originario de Os de Balaguer (LLeida), hijo de emigrantes catalanes, don Pepe es un símbolo del compromiso democrático de Costa Rica, país que fue conocido durante muchos años como “la Suiza de Centroamérica” por su estabilidad y pacífica convivencia. Un hijo suyo, Pepe Figueras Olsen, también ocuparía la Presidencia de la Repuública. La acogida y protección que prestó a exiliados españoles no fue del agrado del regimen franquista que trató de ningunearlo. Pero la decisión por la que Pepe Figueres, que siempre nunca abandonó el uso del catalán heredado de sus padres emigrantes, se convirtió en un personaje histórico es por la atrevida medida en su tiempo de abolir el Ejército. En una región tan convulsa políticamente como es Centroamérica, Costa Rica siempre ha sido la excepción, un país en la que los “milicos” no caen en la tentación del golpismo y de instaurar dictaduras militares. Los ticos son gente lista: prefieren las escuelas a los cuarteles. (www.serculoinquieto.com)
