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El Mercado de la Bretxa, en la parte vieja de San Sebastián (Donosti), es un polvorín de sabores. Un edificio sobrio, de planta cuadrangular que data de 1870, obra y gracia del arquitecto Antonio Cortazar, que debe su nombre a los conflictos armados que abrieron brecha en la muralla de la ciudad. Lecciones que dan la vida y la muerte.

La oferta de producto alimentario fresco es inmensa. En sus 32 puestos abunda la calidad, tradición y el amor al producto. Y como no podía ser de otra manera: todo de origen próximo, de kilómetro Cero. Las caseras o baserritarras traen cada mañana las hortalizas y frutas de temporada, bombas de vida sana, con sabores casi olvidados por la memoria gustativa. Pepinos, lechugas, tomates gigantes, cebollas,
piparras, calabacines. Así arranca el desfile de luces y sabores. Los quesos de Idiazábal ofrecidos por las propias manos que los han manufacturado. Las inmensas ristras de chistorras que cuelgan de la barra de la carnicería, junto al chuletón a punto de parilla, saludan al cliente que dará buena cuenta de ellas.
María Luz Pujol y José Ignacio Gabilondo fueron apreciados carniceros de la Bretxa y más famosos aún por los éxitos de sus hijos periodistas Iñaki y Ramón, el político Angel o Aitor, el director de la serie televisiva “Patria”. Allí, colgados del pincho, los pollos de pechuga prieta y color amarillento, por el maíz con que han sido alimentados en su crecimiento en semi-libertad. Y los puestos de delicatessen, las charcuterías, los albinos bacalaos en seco, el jamón de bellota, el cordero lechal, los hongos….hasta un herbolario para mejorar la digestión. Delicias del paladar.

Mención aparte. Nos adentramos en el séptimo cielo, las pescaderías que ofrecen el producto que ninguna lonja del mundo podrá imitar: el tesoro del Cantábrico. Cada mañana llega directamente del puerto de Pasajes. Sobre un manto de hielo, reposan los aún vivos frutos del mar: gallos, lenguados, merluza, txipirones, bacalao, pescadilla, salmonente, soldaditos. Esta última visita nos llevará hasta una barra para probar los pintxos del popular bar Azkena

Y aquí se cierra el círculo gracias a la magia de la cocina. El templo de la Bretxa.