En el mundo hay – mil arriba, mil abajo-, 600 millones de budistas. La mayoria vive en Asia y está considerada como la cuarta religión con más seguidores. Se trata de una doctrina filosófica y espiritual, no teista, basada en la meditación, la disciplina y la pobreza. En los últimos años, el budismo ha causado furor entre modernos y celebritis occidentales. En las proximidades de Rangún, en Birmania, visitamos una factoría en la que se producía el “marchendasing” necesario para el culto de los millones de seguidores. Amantes de la tradición del martillo y del cincel, esculpían los bloques de mármol, rechazando las copias de Budas en resina o plástico.
Los monjes budistas destacan por la vistosidad de sus hábitos. El “uttarasanga” se usa para cubrir el torso, dejando el hombro derecho sin cubrir.
El “antaravasaka” se enrolla en la parte inferior como un sarong, mientras que el “sanghati” sirve para abrigarse del frío, aunque en el día a día los monjes no suelen llevarlo o lo llevan enrollado en bandolera encima del hombro izquierdo.
En resumen, la religión budista se basa en estos principios:
- Doctrina no teísta, asada en lo filosófico y espiritual.
- No tiene dogmas, tampoco creencias.
- Su objetivo es eliminar de la mente los sentimientos de insatisfacción.
- La meditación es necesaria para lograr la sabiduría.
- Promueve el método de realización espiritual.
- No cuenta con una organización jerárquica. Cree en el principio universal del Karma y en el renacimiento y el Nirvana.
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