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La naturaleza ofrece espectáculos únicos que nos dejan sin palabras y con la boca más que abierta. Postales y recuerdos imborrables. A tres horas y media de Buenos Aires en avión nos espera el Perito Moreno, un glaciar mítico, con paredes de 60 metros de hielo (equivalente a un edificio de 20 pisos), coloreado de un azul magnético, capaz de cortar la respiración de emoción y atrapar al viajero boquiabierto… Se trata de un espectáculo adictivo que estremece. Un circuito de pasarelas permite acercarse al glaciar, ese río caudaloso de hielo. Los derrumbes de gélidas masas provocan “oooohhs” de admiración entre la legión de turistas. Del fondo de la masa helada se escapa un sonido seco, crack, como una explosión lejana. Y el hielo se desprende, arrastra y se lleva todo por delante. El impacto de las toneladas de hielo sobre las aguas del Lago Argentino levanta olas de varios metros que hacen aumentar los decibelios de admiración de los viajeros espectadores de este simulacro de tsunami.

Perito Moreno es uno de los grandes atractivos turísticos de Argentina que atrae anualmente a miles de turistas. Se trata de uno de las grandes Maravillas Naturales del mundo, que desde 1981 es Patrimonio de la Humanidad (declarado por UNESCO), y que forma parte del complejo Parque Nacional de Los Glaciares. Ubicado en la provincia de Santa Cruz, a 80 kilómetros de la capital El Calafate, una coqueta ciudad de aire provinciano, que no llega a los 15.000 habitantes y que hace del hielo y el glaciar su principal oferta. Calafate ofrece dos atracciones turísticas únicas: el Glaciarium, Museo del hielo Patagónico para descubrir todos los secretos del bajo cero nacional. Y una anecdótica curiosidad, el “Glacio bar”. Según nos cuenta Nestor Schiaparello ” se trata del primer bar de hielo en Argentina y el único con hielo de glaciar. Imperdible para vivir una experiencia inolvidable a -10 grados bajo cero. Absolutamente todo en este bar está fabricado de hielo, las paredes e inclusive el mobiliario: los vasos, la barra y los sillones fueron elaborados con hielo del glaciar. Con un aforo de 25 personas, el tiempo máximo de estadía recomendado es de 20 minutos. Es el tiempo milimetrado que nos permite pedir una copa, hacer un brindis y trago adentro.. Los visitantes deben ir convenientemente abrigados con una capa, guantes y botas”.

La carrera de sorpresa y admiración no para ni acaba en el glaciar del Perito Moreno al que hemos accedido por carretera. El Parque Natural de los Glaciares ofrece más atractivos. Ahora optamos por surcar las frías aguas del Lago Argentino (extension equivalente a la superficie de las ciudades de Barcelona y Madrid) que acoge las lenguas de 47 glaciares. Unas modernas embarcaciones navegan por el lago sorteando habilmente pequeñas porciones de hielo flotante hasta verdaderos icebergs de considerable tamaño. Nos acercarán hasta tocar las paredes de los glaciares. Y nos ofercerán un trago de “whisky on the rocks” con hielo arrancado de la entrañas de un iceberg a la deriva. Hay dónde elegir porque son 47 los glaciares que desaguan en el lago, destacando el Upsala y el glaciar Spegazzini que nace en Chile para fundirse en Argentina.

Con el estruendo seco del derrumbamiento de la pared de hielo vivo en la memoria, el viajero regresa al confort del hotel mientras se reafirma que la realidad siempre supera al mejor reportaje televisivo.