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La Catedral de San Antolin de Palencia celebra en 2021 los 700 años de su fundación, por lo que en ella se fusionan estilos desde el románico hasta el Renacimiento. Impresiona su inmenso tamaño que la convierte en la tercera de España, por detrás del Pilar de Zaragoza y la catedral de Burgos. También sorprende que no cuente con una puerta principal de acceso propiamente dicho y que su extensa cripta se extienda a lo largo de toda la planta subterránea. La riqueza artística de su interior parece un milagro si tenemos en cuenta que por estas tierras Erick el Belga arrasó y se ganó el título de depredador universal.

La Catedral de Palencia es conocida con un curioso sobrenombre: la Bella Desconocida. Y hace honor a ese apodo. Desgraciadamente, pocos saben de sus atractivos. Nos parece una gran torpeza e injusticia que no se haya difundido más su existencia. En tierras palentinas prevalece una extraordinaria oferta de románico: iglesias, capillas, conventos, monasterios que constituyen un patrimonio extraordinario que se extiende a lo largo del Camino de Santiago. Los tesoros románicos de la Colegiata de San Isidoro y su panteón real en León, o el Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos) comparten el protagonismo con el patrimonio románico palentino.

La Bella Desconocida ofrece un enigmático misterio. Una de las gárgolas representa claramente a un profesional de la fotografía, armado con su cámara, tal como se observa con detalle en la fotografía. Las leyendas urbanas son eso: leyendas que especulan y plantean las más inverosímiles teorías sobre el origen y la identidad de este mágico habitante que reside en las alturas de la Bella Desconocida. Y como para gustos los colores, el viajero y el lector pueden apuntarse a la teoría más mágica, misteriosa e inverosímil. Un buen tema para una tertulia veraniega. (www.serculoinquieto.com)