En el capítulo turístico Experiencias Andalucía brillan con luz propia las de corte religioso. He sabido de un producto turístico con un nombre prometedor: Caminos de Pasión. La oferta se centra en organizar circuitos de turismo religioso, que a lo largo del camino se fusionan con experiencias gastonómicas, ambas siempre van muy ligadas; descubrimientos monumentales cuyos escenarios imprescindibles son las iglesias, monasterios y conventos; tradiciones, mucha historia, artesania popular y los trazados de naturaleza viva muy útiles para serenar el alma.
El circuito arranca en Utrera con la imprescindible degustación de sus famosos pasteles “mostachones”, parada y fonda en el Parador de Carmona; disfrutar de la oferta monumental de Ecija (curioso gentilicio astigitano. Paso palabra) y Osuna, con una Semana Santa de relumbrón. En tierras de Córdoba, revista a Puente Genil para descubrir sus encajes de bolillos y Lucena para extasiarse ante el trabajo de los alfareros, hipnotizadores del barro. Cabra y su medio natural nos aguarda. Más tapas cordobesas en Priego y una sesión de baños árables para recuperar el aliento. Baena nos espera y el final nos llega en Alcalá la Real. El viajero volverá a casa con los deberes hechos: indulgencia plenaria, ropas impregnadas de incienso y azahar, estomágo bien nutrido y el espíritu místico en alza. Estos Caminos de Pasión serían capaces de convertir en devoto hasta a un agnóstico. (www.serculoinquieto.com)
