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El Castillo de Peñafiel (Valladolid). Simula la silueta de un trasatlántico varado en lo alto de una colina. Un espejismo en el horizonte. El observatorio ideal para extasiarse ante la inmensidad de Castilla. Para acceder hay que llegarse hasta la cima del montículo que te aleja del mundo y te acerca al cielo. Defensas bien guarnecidas, torres, almenas, miradores, saeteras. Restauración precisa. Vivir envuelto en una leyenda. Un mirador con vistas únicas para deleite de los sentidos. Viñedos espesos que saben a tempranillo, garnacha o merlot. Aquí se siente cómo palpita el corazón de la DO Ribera del Duero. Brindis.

Castillo de Loarre (Huesca). Esta fortaleza fue construida a finales del siglo XI por mandato del rey Sancho Ramírez I de Aragón. Dicen de él que es el castillo románico más importante de España. Esa sería la razón que debió decidir al director de cine norteamericano Ridley Scott para rodar en este escenario “El reino de los cielos”, en 2004. Epopeya de los cruzados en su viaje a Jerusalén. En “Juego de tronos”, se ofrece una imagen de las mazmorras. Loarre está a la cabeza de la oferta turística de la comarca donde puede visitarse también la Colegiata de Bolea, la Virgen de la Peña de Aniés o el pueblo de Agüero. La atracción de lo despoblado. (www.serculoinquieto.com)