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La vieja estación de trenes de Canfranc (Huesca) es un símbolo de que en esta vida la constancia tiene su premio. La que se considera la estación de tren más bonita de España, enclavada en un paraje natural único, tiene una historia muy peculiar. Inaugurada en 1928 por el Rey Alfonso XIII y por el presidente de la República Francesa Gaston Doumergue, debía ser la infraestructura que uniera España y Francia por vía férrea, cruzando los Pirineos a través del túnel de Somport. Una estación de tren que sería también un puesto fronterizo.

La estación, hoy en estado de rehabilitación para ser acondicionada como futuro hotel de lujo, es un edificio singular de 250 metros de largo, 12 de ancho, 75 puertas y 365 ventanas, una por cada día del año. El estilo recuerda a la estación-Museo de Orsay de Paris que alberga la mayor colección de pintura impresionista. Canfranc guarda un aspecto muy chic y francés donde brillan sus tejados de pizarra, columnas, pináculos, buhardilla y cúpula central, con una ambientación muy al estilo art decó.

Canfranc y su estación fueron escenario y vivieron acciones más propias de novela de espías a lo John Le Carré que de un equipamiento ferroviario. Entre sus vías y andenes se desarrollaron conspiraciones de espías al servicio de Hitler, exportaciones ilegales del oro incautado a las fortunas de origen judío y que viajaban clandestinamente a Portugal, o los vagones cargados del mineral wolframio, extraído de las minas gallegas y con destino a endurecer el acero usado en la fabricación de los tanques alemanes durante la II Guerra Mundial. El túnel de Somport que unía España y Francia fue víctima de la paranoia del regimen franquista. El propio Caudillo mandó tapiarlo porque creía que así evitaría que las partidas de maquis entraran en España.

La construcción de una nueva estación de ADIF, inaugurada ayer, y la vuelta a la vida de la vieja estación son el símbolo de la perseverancia y en no cejar en el empeño. Durante una visita de periodistas de FEPET fuimos recibidos por dos políticos, José Luis Soro, consejero de Vertebración del Territorio, y el alcalde Fernando Sánchez, que han destacado en esta larga carrera por la supervivencia. (www.serculoinquieto.com)