Seleccionar página

La Gran Muralla China es, sin duda, uno de los destinos turísticos más visitados en el mundo. Según las autoridades comunistas recibe cada día 50.533 vistantes. Fácil. Al año supera los 18 millones de mirones de todas las razas. O sea lo más normal es encontrarse con verdaderas multitudes de turistas que resoplan mientras ascienden y descienden sin parar. Predominan los chinos, claro, si tenemos en cuenta que son 1.400 millones (datos de 2018).

He visitado en 3 ocasiones el tramo de Badaling, el más próximo a Pekin, a 80 kilómetros, muy fácil de llegar en tren. Allí, Richard Nixon se hizo la histórica foto en 1972 durante la visita que culminaría la diplomacia del “pingpong”, alentada por Henry Kissinger y que sirvió para que se acercaran las dos grandes potencias. Badalin también fue la “foto finish” de la competición de ciclismo durante los JJOO de 2008. Badaling es un espacio muy apreciado y concurrido por familias chinas donde celebran su pic-nic dominical y patriótico. La Muralla China ( y Badaling) es muy hostil en lo climático: en invierno el viento siberiano te congela hasta los -10, mientras que en verano puedes achicharrarte tal cual pollo al ast.

Así es la dura vida del turista. Una leyenda urbana muy extendida asevera que la Gran Muralla es la única obra humana que se percibe desde el espacio sideral. Falso. El astronauta de nacionalidad china Yang Liwei extendió esta trola, barriendo para casa, siendo alentada por los avispados promotores del turismo chino haciendo crecer el interés por este mítico destino e incrementar el fervor nacionalista.

Nadie en su sano juicio podría plantearse recorrerla de cabo a rabo. Una misión imposible.(Ofrécese idea gratuita a Tele5 para reality de supervivencia). Parece que los únicos que lo han intentado son Diego Azubel, un ciudadano argentino de origen sefardita que a los 15 meses y con 4.000 kilómetros en sus piernas debió abandonar, lesionado y exhausto. Hasta los 6.000 kilometros resistiría el noruego Robert Loken que soportó más calamidades que Moisés cruzando el Egipto de las 7 plagas. Dos héroes que fueron pagados con sus instantes de fama.

De culminar el trayecto, quien lo intente debería recorrer 21.196 kilometros, distancia que equivale a hacer 7 viajes de ida-vuelta entre Barcelona y Moscú. La Muralla, en la China rural y vaciada, tiene tramos que se encuentran en muy mal estado, donde las paredes de piedra han sido absorbidas por la maleza y la jungla. Hay algunos trechos en serio peligro de desaparecer y ser engullida por la madre naturaleza que es implacable ante las invasiones del hombre. Nacida como arma de protección de la invasión de los hombres, la Muralla no resisitirá la respuesta de la naturaleza. (www.serculoinquieto.com)