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La luz, en Morelia, se riñe de color de rosa. La capital del estado mexicano de Michoacán destella reflejos rosáceos que le imprimen un tono personal e instransferible. Los más de 1000 edificios históricos -ya sean la catedral, conventos, iglesias, museos- están construidos con una piedra del lugar, originaria de las canteras de Morelia, y que le ha dado el sobrenombre de Morelia, la ciudad de la cantera rosa (que no de la pantera). Diego Rivera, el escultor marido de Frida Kahlo, la describió así: Morelia, una ciudad trazada con inteligencia y levantada con amor”.

Declarada por UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad atesora un centro histórico donde la vista se pierde entre el barroco de las fachadas de los edificios nobles que trufan las más de 300 hectáreas del centro monumental. La Catedral es digna de visita, así como el acueducto ylos diversos conventos construidos en los siglos XVII-XVIII. El estilo barroco cuenta con identidad propia y ha ha pasdao a denominarse “barroco moreliano”. Pasear por sus callejuelas coloniales es un laberinto que atrapa y dedicación especial al Callejón del Romance. Las leyendas dicen que este enclave es testigo de múltiples historias de amor durante el Virreinato español que atestiguan los cientos de candados donde los enamorados sellan su amor.

A no perderse la Semana Santa, con procesión del silencio y saetas desde los balcones, degustar su gastronomía y muy especialmente el Mercado de Dulces donde encontrarás los tradicionales obleas, tamarindos, limones rellenos de coco, palanquetas…

Y un apunte final. Durante casi 300 años lució el nombre de Valladolid hasta que en 1828 fue rebautizada como Morelia en honor a la memoria de su gloria local, el cura José María Morelos, insurgente y patriota mexicano. www.serculoinquieto.com