El zoco es un espacio fundamental en el modo que las gentes del Norte de África entienden la vida. Es el corazón de la ciudad, cuyos latidos bombean una actividad frenética con su barullo ensordecedor. Es el mercado al aire libre en el que todo se compra y se vende. Allí podrás encontrar lo necesario para ir sobreviendo: frutas, verduras, animales vivos, cacharreria, porcelanas y barro, telas, quincalla, ropas, raybans falsas, cedés piratas y ropas chinascon 80% de material acrílico …Allí se habla, se gesticula, se regatea para cerrar un trato. No importa vender, lo que importa es negociar. En España mantenemos este legado árabe en los mercadillos semanales que en día fijo ocupan la plaza mayor de nuestros pueblos voceando que todo es más barato que en Andorra.
El zoco es un escenario ideal para la captura imágenes de fuerte contraste y a la busca de lo insólito. Choque de creencias, de gustos y confesiones. Es muy sugerente observar cómo conviven la tradición cultural y la “modernidad” con comillas. La mujer nativa del pudoroso hiyab que cubre su cabeza y pecho no se esconde de mirar de refilón los modernos modelitos, ceñidos a las insinuantes redondeces de la modelo occidental de fina silicona. Y todo esto ocurre ante la pasividad de los niños ya hechos a la playstation y ajenos a casi todo. La vida sigue a golpe de indiferencia.
Y protegiendo el zoco, la medina. En Marruecos, así se denomina a la zona amurallada de la ciudad, la zona Cero defendida por murallas de adobe y en la que se refugiaba la gente que malvivía en el arrabal, que es el barrio alejado de la fortaleza. Especial atención a la zona sureña de Ouarzazate, la puerta del desierto en el sur de Marruecos donde se recorre la Ruta de las hasbahs o antiguas medinas. Pero del Festival de Rosas que se celebra en Kelaa M’Gouna, a unos 100 kilómetros de Ouarzazate, en las puertas del desierto, ya escribiremos una nueva postal que emanará aromas a rosa mosqueta. www.serculoinquieto.com
